viernes, 13 de mayo de 2011

Erase una vez...Internet

Toda esta historia tiene un referente histórico de hace más o menos 12 años, es decir, hablamos del año 1999.

Se acercaba el jubileo y al parecer el mundo se iba a acabar. Entonces recuerdo con nostalgia y tal vez un poco de asombro aquella época de mis inicios en Internet, cuando instalar este servicio en la casa era más costoso que invitar a la familia completa a un paseo familiar y pagar todo el evento... Era el famoso "Pago por Consumo" y el valor de la factura dependía de la cantidad de tiempo que uno duraba conectado a la red; todo se manejaba a través de una clave de usuario, claro, en ocasiones la clave era robada, y sin saberlo, uno terminaba pagando lo que su "Ladrón de Internet" navegaba por la telaraña mundial.

Dada la tecnología no existente en aquellos años, uno debía elegir entre navegar por la red o hablar por teléfono, ¿Qué? ¿Navegar o conversar? sí, aunque no lo crea...sólo funcionaba uno de los dos servicios al tiempo y si alguien llamaba a su casa con mucha insistencia, la tan débil y costosa conexión a internet se "caía".

Todo ello lo viví desde un Intel Pentium MMX, con 128 Mb de memoria y un disco duro de 20Gb que tenía instalada una versión excesivamente ligera de Windows XP y que para la época, era una máquina capaz de ser la envidia de cualquiera de mi generación ¿Saben por qué?... Sencillamente, tenía Internet!!.

El computador respondía al ingenio propio de un hermano estudiante de Ingeniería de Sistemas, que, recibiendo partes de equipos logró ensamblar nuestro portento de máquina; para los que no saben, el Pentium MMX es un procesador que está entre el Pentium I y Pentium II (procesadores que trabajaban unas 10 veces más lento que los actuales) y que es de una época en la que los procesadores no eran buenos ni malos, simplemente hacían lo que tenían que hacer. La cantidad de memoria con la que funcionaba era algo fascinante: nunca entendí cómo, pero esa memoria daba como ejecutar Windows XP y hacer todo lo que uno quería o debía hacer.
El acceso a internet era regulado por mi hermana mayor, quien dicho sea de paso, pagaba la factura y guardaba celosamente la clave de acceso, para evitar que consumiéramos más de lo que ella consideraba normal.

Pero sigamos recordando lo que uno tenía cuando accedía a Intenet, y el primer servicio que uno buscaba cuando se conectaba a la web era Latinmail, si, el poderoso, magnifico, único, inigualable.... y ahora un poco alejado: Latinmail. No sé ustedes, pero allí obtuve mi primer correo electrónico, con una interfaz de usuario roja con negro que no inspiraba ni un mal pensamiento pero que nos proporcionaba la oportunidad de tener un espacio para que los pocos que en ese entonces tenía correo electrónico le enviaran a uno ‘bobadas/tonterias’ de correos.

Y cómo olvidar el otro servicio que marcó mi inicio en la telaraña mundial: el chat. En eso, la hegemonía (al menos en mi caso) la tenía Latinchat. Allí se podía – y aún se puede – buscar gente del mismo país, por diferentes categorías, y hasta enamorarse... aunque yo nunca caí en las garras del amor cibernético, presencié los casos de mucha gente que en aquella época lo hizo y le salió realmente bien. Era una época en la que los violadores, acosadores y oportunistas sexuales no conocían la red, o simplemente no se les había ocurrido tales mañas; el ambiente de charla era ameno, sin caer en lo morboso y uno era capaz de confiar en dar su correo electrónico para iniciar una charla más "personal" o tal vez irse a hablar a un canal privado.

Cómo recordar los inicios de Internet sin hacer memoria de cómo era nuestra vida de búsqueda en la red sin el tan conocido, rápido y ahora imposible de no usar Google. Pues sí, en aquella época cuando este buscador no existía, los mortales nos dedicábamos a otros buscadores como Altavista, Terra, Excite y Yupi, que no tenían las interfaces más agradables, simples o funcionales de la historia, pero que le permitían a uno encontrar con cierta facilidad algunos temas escolares que a quienes no tenían Internet le sacaban más de una cana verde.

No existía el facebook, ni el messenger y el blackberry no estaba ni siquiera en proyecto, pero a cambio de eso, no se tenía que lidiar con el spam, el correo no deseado ni las suscripciones que nunca se ‘des-suscriben’. En ocasiones no se encontraba lo que se buscaba, pero nadie moría de depresión por no tener acceso constante a Intenet y de vez en cuando se maldecía porque alguien llamaba al teléfono y le "tumbaba" a uno la conexión, pero en esos casos la paciencia vencía lo que la virtud no alcanzaba.

Se agradece que se haya mejorado la calidad de las interfaces de usuario, porque las de aquellos días eran desastrosas (un poco más y nos producen cáncer de ojo); además, que los buscadores hayan migrado hacia formas más simples de uso y búsqueda. Y sobre todo, se agradece al Pentium MMX, que de vez en cuando me ‘chispoteaba’ la paciencia, pero que me acompañó en el largo, fascinante y en ocasiones tortuoso... inicio en Internet.

Cabe mencionar que todavía conservo este equipo por el valor sentimental que representa y aunque creo que aún funciona, en este momento no lo tengo en uso.


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Escrito por: Diamante Rojo

1 comentario:

  1. me gustó saber tu historia en internet cuando se creó, estuvo interesante el post jajaj felicidades :)
    Alberto.

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Ante todo la diplomacia.
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